5 hábitos que parecen inocentes, pero en realidad te enferman

«Somos lo que repetidamente hacemos», ya lo decía Aristóteles. Así que será mejor que prestes más atención a tus hábitos: ellos dictarán la diferencia entre una vida de salud y felicidad, y otra de enfermedad y malestar.

Empieza por deshacerte de estos, que parecen inocentes pero en realidad te perjudican:

Llevar el celular al baño

Cada vez que haces tus necesidades, muchos gérmenes y hasta partículas de materia fecal se liberan en el ambiente y se posan en superficies como la de tu celular. Y ya sabes cómo sigue la historia: luego lo apoyarás en tu rostro y puede enfermarte.

¿Una buena idea? Aprovecha ese momento de soledad en el trono para desconectarte del mundo y relajarte. En estas épocas, no viene nada mal.

Lavar las manos como Flash

La velocidad de Flash es heroica, no así la tuya cuando te lavas las manos. Muy por el contrario, descuidar este importante hábito de higiene es una de las maneras más rápidas de sabotear tu salud.

Debes hacerlo justo después de llegar a casa, así como antes de cocinar y comer. Lavarte las manos deberá llevarte entre 20 y 30 segundos (que es lo que te lleva cantar la canción del cumpleaños dos veces) y, por supuesto, deberás hacerlo con agua tibia y jabón (si es en gel, ¡mucho mejor!).

Secarte las manos con secador

Todos los hemos visto en los baños públicos: los secadores de manos. Parecen una manera práctica y agradable de secarse, después de todo, ¿a quién no le gusta sentir un aire cálido cuando está mojado? Pero si tuviéramos una visión microscópica, descubriríamos que estos secadores no solo dispensan calor, sino bacterias.

Así que mejor utiliza las toallas descartables de mano. Si no hay, es preferible que las sacudas hasta secarlas.

Soplar las velitas

nito100 via iStock

Salvo que tu deseo sea enfermar a todos tus invitados, será mejor que reconsideres esta tradición. Y es que con cada soplido, estarás liberando las bacterias que estaban en tu boca.

¿Alternativas? Puedes regalarte una de esas velas que no se soplan o apagar la clásica velita presionándola con tus dedos humedecidos.

Comer en tu escritorio

Si no los desinfectas regularmente, tanto tu teclado como tu ratón se convertirán en dos focos de gérmenes. Tiene sentido, entonces, que colocar tu comida justo al lado de ellos no sea una buena idea.

Mejor, aprovecha la hora del almuerzo para estirar los músculos, cambiar de aire y comer en otro lugar.

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