Avistamiento de ovnis: ¿qué tan solos estamos en el universo?

Desde la creación de la NASA en 1958, varios de sus pilotos denunciaron el avistamiento de aparatos voladores de origen desconocido. El primero que comunicó un avistamiento fue Joseph Walker, piloto de pruebas de un X-15, quien afirmaba haberse encontrado con dos objetos en forma de disco, en 1962. Meses más tarde, otro piloto, el mayor Robert White, describió su encuentro con una escuadrilla de OVNIs, mientras volaba a 9800 metros de altura.

La NASA negó los avistamientos y jamás aparecieron las fotografías y películas que se tomaron. La política oficial fue que se trataba de «hielos». En 1965, el FBI tomó noticia de que un informador de la NASA estaba filtrando información sobre OVNIs. Los receptores eran dos personas que tendrían un interés personal en los OVNIs.

¿Pruebas de encubrimiento?

La documentación del FBI sobre este caso pondría en evidencia la existencia de una filmación en la que aparece un OVNI en vuelo, y confirmaría que la NASA estaría en posesión de datos que ha ocultado al público.

El piloto de la misión Gemini 4 James McDivitt confirmó que, durante la misión, observó un objeto no identificado, aunque el piloto no lo atribuía a causas anómalas, pero tampoco creía que fuese la segunda etapa del cohete Titán, lanzado por el Gemini 4.

Enigma en el cielo

El astronauta Gordon Cooper, uno de los primeros en orbitar la Luna, compareció en 1985 ante un grupo de asesores de la ONU, donde realizó una advertencia:

Creo que… vehículos extraterrestres y sus tripulaciones nos están visitando desde otros planetas y que están técnicamente un poco más avanzados que nosotros.

Considero que necesitamos un programa de alto nivel para recoger y analizar la información referente a cualquier tipo de encuentro y para determinar la mejor manera de relacionarnos amistosamente con estos visitantes.

Entonces, ¿qué tenemos en concreto? ¿Son suficientes los testimonios de algunos pilotos, aunque sus pruebas jamás hayan aparecido?

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