Cómo dejar de tocarte el rostro por tu propio bien: los trucos más fáciles

Pomos, barandas, botones de ascensor, teclados y pantallas de celulares y tablets: te sorprenderá pensar en la cantidad de superficies que tocas en un día. Y en cada una de ellas, habitan microbios nocivos para tu salud. Por lo que si vives llevando las manos a la cara, solo te estás haciendo más vulnerable a un sinfín de enfermedades.

Claro que es un hábito difícil de quebrar, sobre todo porque la mayor parte de las veces no somos conscientes de él. Así que puedes empezar por lavarte las manos con un jabón fuerte para sentir cada vez que incurres en este hábito. Además, considera los siguientes trucos.

Identificación de los detonantes

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Obsérvate para identificar las raíces de tu comportamiento compulsivo.

  • ¿Te rascas los ojos porque los sientes secos? Si usas lentillas, repiensa la opción de usar lentes de armazón. Si no las usas, puedes optar por gotitas humectantes.
  • ¿Te acomodas el pelo con frecuencia? Considera maneras más prácticas de lucirlo.
  • ¿Usas tu mano para apoyar el mentón? Sé más consciente de tu postura.

Caja de pañuelos cerca

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Cuando sientas la necesidad imperiosa de rascarte o acomodar los lentes, usa un pañuelo para que funcione como barrera entre tus manos y el rostro.

Y si vas a estornudar, cúbrete con el codo y no con las manos. De esta manera, reducirás la probabilidad de transmitir tus gérmenes a otros objetos y personas.

Ocupa tus manos

Un camino efectivo para evitar preocupaciones consiste en ocupar la mente. La misma lógica aplica con los gérmenes y las manos. Así que puedes regalarte un amansalocos, que también te ayudará a canalizar el estrés. Eso sí, asegúrate de higienizarlo a diario o se convertirá en un foco de microbios perjudiciales.

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