El origen de la peste negra, una de las peores epidemias de la historia

La peste arribó a un puerto de Sicilia en 1347. Las personas que se habían reunido en el muelle para darle la bienvenida al barco se llevaron una sorpresa negra: gran parte de la tripulación había muerto y la pequeña parte que permanecía con vida se encontraba gravemente enferma.

La peste no tardó en extenderse por toda Europa e incluso Asia, arrasando todo a su paso. Entonces, se decía que los vivos pasaban la mayor parte de su tiempo enterrando a los muertos. Poblaciones enteras quedaron bajo tierra. En cinco años, esta epidemia se llevó a más de 20 millones de personas, lo que representaba un tercio de la población del continente.

Pero, ¿cómo surgió la peste verdaderamente?

La verdadera causa de la peste negra

Crisfotolux via iStock

El primer síntoma de la enfermedad solía ser la aparición de bultos sangrantes y con pus. Después, venía la fiebre, los escalofríos, la diarrea, los vómitos, dolores insoportables y la muerte.

Ante este panorama, los médicos medievales se encontraban desconcertados. Solían cubrirse el rostro con máscaras de picos alargados, porque creían que la peste se propagaba por el aire. Para tratarla, recomendaban métodos muy crudos, como las sangrías, o supersticiosos, como la quema de hierbas aromáticas o el baño en vinagre.

Para los creyentes, la plaga era un castigo divino en respuesta a los pecados del hombre. Entonces, el único camino para sanar era recuperar el favor de Dios. Como consecuencia, muchos judíos fueron masacrados.

Hoy, contamos con la respuesta científica. Se sabe que el origen de la plaga estuvo en el bacilo Yersina pestis. Esta se propaga mediante la mordedura de pulgas infectadas.

Add Comment