El eterno misterio del Mary Celeste, el barco sin tripulación

En noviembre de 1872, un grupo de diez neoyorquinos se embarcó en el Mary Celeste, sin sospechar que se convertirían en los protagonistas de uno de los mayores misterios marítimos de la historia. Su destino era Génova y su propósito, transportar una carga de más de 1700 barriles de alcohol industrial. Pero nunca llegaron.

Un mes más tarde, la embarcación Dei Gratia navegaba por el océano Atlántico, cerca de las islas Azores, con buenas condiciones meteorológicas. Sus tripulantes atisbaron al Mary Celeste, navegando erráticamente. Así que decidieron investigar. Encontraron casi todo intacto: la carga, así como valiosas posesiones de los navegantes. Solo que, pequeño detalle, ninguno de ellos estaba.

La ausencia de signos de violencia permitieron descartar las teorías de un motín o un ataque pirata. Tampoco había evidencia alguna de una explosión favorecida por los vapores del alcohol.

No obstante, una de las hipótesis más fuertes es que algunos barriles de alcohol se rompieron, vapores se desprendieron y alertaron a la tripulación, que decidieron abandonar la embarcación en un bote salvavidas por miedo a una explosión.

Hoy, la tripulación del Mary Celeste permanece hundida en un mar de misterio. Y es muy probable que así quede. Para siempre.

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