El secreto de la eterna juventud está en el «diamante rojo»: ideas fáciles para comerlo

Cuenta la leyenda que hace dos mil años un doctor llegó a un pueblo chino, en el que todos sus habitantes tenían más de 100 años. Y descubrió que todos bebían agua de un pozo rodeado por bayas de goji. Su teoría fue la siguiente: cuando la fruta maduraba, caía en el agua y le confería todas sus vitaminas.

Historias cuentan que el herbolario Li Quing Yuen consumía bayas de goji a diario y vivió hasta los 252 años.

Motivados por estos relatos, los chinos cosechan estos diamantes rojos desde el siglo III, en los márgenes del río Amarillo. Los practicantes de la medicina china afirman que favorece el funcionamiento del hígado y el de los riñones.

El poder revitalizador de las bayas de goji

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Que su aspecto pequeño y arrugado no te engañe: los beneficios de las bayas de goji ya trascendieron las fronteras de China y son conocidos por el mundo entero.

Aportan vitamina C, fibra, hierro, vitamina A, zinc y antioxidantes. Dado su aporte nutricional, fortalecen el sistema inmune y, por lo tanto, te hacen menos vulnerable a los resfríos y un sinfín de enfermedades.

Estas bayas también pueden contribuir a equilibrar los niveles de azúcar en sangre, pero es importante que consultes a tu médico antes de incorporarlas, sobre todo si ya estás consumiendo medicamentos para este propósito.

Asimismo, su significativa carga de antioxidantes favorece la salud de la piel y como consecuencia, rejuvenece la apariencia.

Pero su efecto revitalizador no se constriñe a la salud cutánea: estudios han revelado que el consumo de bayas de goji dispara la energía, mejora la calidad de sueño y la capacidad de concentrarse. También, favorece la calma y el bienestar general, según sintetiza el sitio especializado en salud Healthline.

Ideas fáciles para comer bayas de goji

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Si deseas consumirlas secas, piensa en ellas como si fueran pasas de uva y te será mucho más sencillo incorporarlas a tu dieta. Puedes usarlas tanto en preparaciones dulces, como saladas. Así que agrégalas a tu yogur matinal, granola, ensaladas o panificados caseros.

Si prefieres probarlas hidratadas, serán como un tomate cherry muy dulce. Solo debes dejarlas en agua caliente durante unos minutos hasta que adquieran una apariencia más suave. Luego, puedes adicionarlas a algún platillo con arroz o salsas, que pueda beneficiarse de su sabor dulzón.

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