La Gran Muralla prueba que hasta el peor fracaso puede transformarse en éxito

Representa uno de los proyectos de construcción más ambiciosos que jamás se hayan emprendido. La Gran Muralla, en realidad, está conformada por varias murallas que se levantaron en el transcurso de dos milenios, en la frontera norte con Mongolia.

Si bien se estima que el 30 % de la Gran Muralla se ha perdido, esta estructura continúa siendo una de las más extraordinarias de nuestro planeta. Por ello, fue designada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

La «muralla larga»

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Para los chinos, el vínculo entre una ciudad y su muralla es tan indisociable que utilizan la misma palabra para designar a ambas ideas: chéng. Y como la Gran Muralla es un ejemplar excepcional dentro de su especie, emplean el adjetivo chéng, que significa «larga», para distinguirla. Así es que en chino la Gran Muralla es la «muralla larga».

Los creadores de la Gran Muralla

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Los responsables de construir la Gran Muralla fueron mayormente soldados, convictos y campesinos. Se estima que 400 mil personas murieron en el proceso y se afirma que fueron enterrados en la muralla, aunque ningún hallazgo arqueológico ha confirmado esta teoría hasta el momento.

Nunca detuvo al enemigo

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A causa de su grandiosidad, podríamos vernos tentados de asumir que la Gran Muralla fue infalible. Pero nada más lejos de la realidad: solo por mencionar dos ejemplos, en 1449, los mongoles derrotaron a los chinos en la parte sur de la muralla. En 1644, el ejército chino cayó justo luego de que su general le abriera la puerta a los invasores manchúes.

La situación crítica de los guardias de la muralla puede contribuir a explicar su fracaso militar. En la mayoría de los casos, no veían a sus afectos durante meses, incluso años. Se encontraban expuestos a las inclemencias del tiempo y a duras penas contaban con la comida y ropa necesarias para sobrevivir.

No obstante, la Gran Muralla se convirtió en un poderoso símbolo de la fortaleza de la civilización china.

Es el triunfo más icónico de China

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Entre los siglos XVIII y XX, la Gran Muralla se consolidó como un emblema de la fuerza física y mental de la civilización china. Física, porque su construcción supuso desafiar el clima, la geografía e incluso las posibilidades ofrecidas por su época histórica. Mental, porque representó la barrera psicológica que desde siempre erigieron los chinos frente a las influencias foráneas y que recién hoy comienza a agrietarse.

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