Las personas que nunca se enferman comparten estos 7 secretos

«Cuando la salud se ausenta, la sabiduría no puede revelarse, el arte no puede manifestarse, la fuerza no puede luchar, la abundancia se vuelve inútil y la inteligencia no puede aplicarse». En definitiva, lo que el médico griego Herófilo quiso expresar es que sin salud no hay nada.

Por eso, ciertas personas se cuidan tanto que nunca se enferman. Pero, ¿cuáles son los secretos de su invencibilidad?

Construyen una rica vida social

Vincularte con otras personas fortalece el sistema inmune: más de un estudio ha probado que previene la pérdida de memoria, así como ataques cardíacos y enfermedades infecciosas. En esta línea, los beneficios de una vida social activa son tan poderosos como los de alimentarse bien y hacer ejercicio. Y las personas que no se enferman lo tienen presente.

Son más conscientes de sus manos (y de los gérmenes)

Les prestan más atención a sus manos que la mayor parte de los mortales. Así, se abstienen de apoyarlas en superficies públicas siempre que sea posible y evitan llevarlas al rostro. También, se lavan las manos con frecuencia: cuando llegan de un espacio público, antes de cocinar o comer y luego de utilizar el baño.

Se cuidan con el azúcar

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No es que la destierren de sus vidas, pero sí acuden a ella con suma moderación. Y es que el consumo excesivo de azúcar debilita al sistema inmune. También, se asocia al desarrollo de enfermedades cardíacas y demencia.

Recuerda que la ingesta diaria recomendada es de 48 gramos.

No escatiman en proteínas

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El consumo saludable de proteínas se asocia a un sistema inmune fuerte. Así que procura integrarlas en todas sus variedades: legumbres, carnes, huevos, almendras, quesos y yogur Griego.

Conocen el valor del descanso

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Quienes nunca se enferman guardan un tiempo para sí mismos todos los días. No importa si es al comienzo del día o al final: pase lo que pase, reservan unas horitas diarias para conectarse con actividades que los energizan, como hacer ejercicio o compartir en familia.

Este hábito es fundamental para prevenir el estrés y el agotamiento crónico, dos factores que marchitan al sistema inmune.

Viven en movimiento

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Basta con pensar en nuestros antepasados, los cazadores, para recordar que no fuimos diseñados para permanecer sentados en un lugar por mucho tiempo. De hecho, lo recomendable es realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria para robustecer el sistema inmune.

Y las personas que nunca se enferman lo saben: ya encontraron la forma de ejercitarse que más disfrutan y se regocijan en ella con regularidad. De esta manera, fortalecen su cuerpo contra enfermedades cardíacas y resguardan su salud mental de la depresión.

No negocian su tiempo de descanso

Cuando el cuerpo no recibió sus 7 u 8 horas de descanso, se torna más vulnerable frente a agentes nocivos. Además, el metabolismo se ralentiza y se multiplican los antojos de alimentos poco saludables. El buen humor flaquea y nos tornamos menos capaces de lidiar con los reveces diarios. ¡Una pésima combinación!

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