Los secretos más ocultos del Palacio de Versalles que te harán sentir el rey de la cultura

Cada año, tres millones de personas llegan al Palacio de Versalles para deslumbrarse. No es para menos: este palacio descomunal ocupa el equivalente de quince canchas y media de fútbol y cuenta con 2300 cuartos. Sus jardines, con sus aguas danzantes, no se quedan atrás.

Pero si hay algo más atrapante que lo que muestra esta inmensidad palaciega es todo lo que oculta. Por eso, te compartimos algunos de sus secretos mejor guardados.

Origen humilde

Estatua del rey Luis XIII, quien mandó construir el pabellón de caza.

Antes de convertirse en la majestuosa casa del Rey Sol, el Palacio de Versalles fue un pabellón de caza. Como era una gran aficionado de la caza, Luis XIII había mandado a construir un palacete donde quedarse en caso de no poder regresar a París antes del anochecer.

Fue su hijo Luis XIV que trasladó el gobierno y la corte a Versalles con el fin de alejarse del ruido parisino y ganar un mayor control sobre sus cortesanos. Entonces, el palacio llegó a alojar a más de 5 mil personas.

El jardín mareador

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Hoy, millones de turistas pagan su entrada para perderse en los jardines palaciegos, pero en el siglo XVII no era tan popular. A pesar del encanto de sus 372 estatuas y 600 fuentes, la imperante fragancia de las flores era capaz de indisponer a los huéspedes.

El «robo maestro» para la galería espejada

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La Galería de los Espejos de Versalles representa uno de los salones más deslumbrantes para los visitantes que se apiñan anonadados por tanta belleza. Pero pocos de ellos saben que esta obra de arte fue posible gracias a un robo muy particular.

En el momento de la construcción de Versalles, Venecia contaba con el monopolio de la fabricación de espejos. Cuenta la leyenda que los gobernantes vigilaban los movimientos de los maestros espejeros, que estaban impedidos de dejar la ciudad bajo pena de muerte. A pesar de ello, Francia supo cómo atraerlos para que se instalaran en el país y crearan los 357 espejos que hoy conforman la galería.

Platos fríos para el rey

Tarta de limón que puedes disfrutar en el restaurante del Palacio de Versalles.

La distancia entre la cocina y el comedor era tal que los platos llegaban siempre fríos. «¿En qué estaba pensando el arquitecto?», se habrá preguntado más de una vez el furioso Luis XV que decidió acabar con el problema, construyendo unas cocinas privadas en sus aposentos.

El oculto Templo del Amor

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La famosa María Antonieta, esposa de Luis XVI, mandó a construir su pequeño dominio dentro de Versalles. El Pequeño Trianón era una residencia con teatro, huerta y granja, que la monarca utilizaba como su retiro personal. Cerca, María Antonieta había enviado a construir una gruta privada, rodeada de abundante vegetación, y dos entradas. Estas condiciones eran perfectas para ocultar sus encuentros amorosos furtivos.

La Casa de las Fieras

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En Versalles, también vivía una amplia diversidad de animales salvajes y aves de todo el mundo. Claro que tenían todo un edificio para ellos solos. Cada especie contaba con su propio espacio y podía apreciarse por los visitantes desde un balcón. Este representó el antecedente directo del zoológico, que no tardó en extenderse hacia los demás palacios de Europa.

Orinales de plata

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En Versalles, hasta los orinales eran opulentos y estaban hechos de plata. En un comienzo, estos orinales no contaban con un lugar fijo, así que casi todos los cuartos eran idóneos para una rápida evacuación. Con el tiempo, el mal olor imperante llevó a Luis XV a establecer un retrete a la inglesa en los aposentos del rey.

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