La atrapante historia del Museo del Louvre

El Museo del Louvre se eleva por sobre la margen del río Sena, impasible ante el correr de los siglos. Es el museo más visitado de Francia y del mundo. No es casualidad: el Louvre albrega una de las colecciones de arte más impresionantes.

La fortaleza que devino en palacio

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El edificio nació en 1190 como una fortaleza diseñada para prevenir las invasiones del norte. En el siglo XVI, protagonizó una gran remodelación para transformarse en el palacio del rey. Esta fue su época de mayor expansión: cada monarca que lo habitó le agregó su impronta. Hoy, cubre una extensión de 60 600 metros cuadrados.

En 1682, Luis XIV trasladó su residencia fuera de París, en Versalles, para controlar mejor a su corte y desplegar su pompa al máximo. Entonces, el palacio de Louvre comenzó a hospedar colecciones de arte.

El Museo de Napoleón

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El Museo del Louvre fue inaugurado como tal en 1793, pero luego debió cerrar sus puertas debido a problemas estructurales con el edificio. Fue Napoleón Bonaparte quien lo reabrió y lo rebautizó humildemente «Museo de Napoleón», en 1801.

Los historiadores coinciden en que el emperador sentó las bases del museo que hoy conocemos. Estaba empeñado en crear una colección de arte sin parangón, que se enriqueció gracias a sus campañas militares, donaciones privadas y las comisiones que él mismo encomendó.

El hogar de la Mona Lisa

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Casi todo el mundo se encuentra representado en el Museo del Louvre, gracias a sus más de 35 mil obras de arte. Sin duda, la pieza más emblemática es La Mona Lisa de Leonardo da Vinci, que se encuentra protegida por un vidrio antibalas y custodiada por balas, luego de que hubiese sido robada en 1911 por un criminal italiano que quería repatriarla.

Cuando Leonardo falleció, Francisco I compró La Gioconda, que primero se instaló en el palacio Fontainebleau y luego en Versalles. Recién cuando la Revolución francesa desterró la monarquía, La Mona Lisa se asentó en el Louvre. Allí, permaneció con algunas excepciones: estuvo en el dormitorio de Napoleón mientras se mantuvo en el poder. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue trasladada a una ubicación secreta.

Hoy, la mayoría de los turistas visitan el Louvre solo para tomarse una foto con ella.

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