Por qué destruyes nuestro planeta siempre que dejas comida en el plato

Estás satisfecho y no puedes terminar con tu plato de comida: parece un acto insignificante, ¿cierto? El problema comienza a configurarse cuando esta acción se convierte en un hábito de la mayor parte de la población.

De hecho, si toda la comida desperdiciada constituyera un país, estaría entre los mayores emisores de gases de efecto invernadero, justo después de Estados Unidos y China, según lo estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

La contaminación de nuestros desperdicios

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Tanto como un tercio del total de los gases de efecto invernadero se emiten a causa de la agricultura. Y el 30 % de los alimentos producidos, alrededor de 1,8 mil millones de toneladas, se desperdician y continúan contaminando el medio ambiente durante su proceso de descomposición.

Si le pusiéramos un punto final al desperdicio de alimentos, reduciríamos las emisiones en un 8 %. Claro que los hogares no son los únicos responsables: estudios han confirmado que 1/3 de las frutas y verduras son rechazadas por su forma o tamaño antes de llegar a la estantería del supermercado.

Las principales causas del desperdicio

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En algunas partes del mundo, dejar una pequeña cantidad de comida en el plato es visto como una señal de educación; esta revela que el anfitrión no escatimó en gastos para atender a sus invitados.

La falta de una adecuada refrigeración de los alimentos es otra de las principales causas de desperdicio.

La mayor parte de este, no obstante, se explica por la abundancia de alimentos baratos y la tendencia de los consumidores de comprar más de lo que necesitan. En esta línea, un estudio realizado por la Universidad de Guelph demostró que las familias de esta ciudad tiraban por semana un promedio de 3 kilos de comida comestible.

Cómo lograr un desperdicio cero

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  1. Procura cocinar con alimentos frescos lo más que puedas. Así, no solo reducirás tu basura, sino que le harás un gran bien a tu organismo.
  2. Antes de ir al supermercado, chequea los alimentos que ya tienes en la heladera y la alacena.
  3. Considera los ingredientes que ya tienes para decidir qué cocinar, en lugar de dejarte tentar siempre por las recetas que ves en Internet (para la que seguro te faltarán la mitad de los ingredientes).
  4. Planifica tus comidas semanales. Esta medida te ayudará a ahorrar tiempo y dinero, así como a mantener un mayor control sobre tu alimentación. Como consecuencia, no solo reducirás el desperdicio, sino que también podrás evitar calorías innecesarias.

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